12 en Bogota

Muchos temas de importancia en la vida se discuten a diario, se consideran y se analizan bajo muchas circunstancias, procurando siempre estar conscientes, y llegar tener la capacidad y estoicismo que se muestra cuando lo mismo se discute, en esas circunstancias extremas.

La preparación para los momentos críticos parece anteceder muchas veces nuestras acciones, como el momento de la graduación; el cumpleaños; el matrimonio (para muchos); la desencarnación, incluso, son momentos esperados, para los cuales nos hemos alistado, lo hemos analizado, organizado o por lo menos deberiamos haberlo hecho. Si bien cabe la consideración, a pesar de todo en muchos de estos casos, ni siquiera estamos preparados y pasamos el mal momento de improvisar y aparentar lo contrario.

No obstante, ante lo imprevisto parecemos enloquecer y perder la razón, dejando atras lo que aprendimos, olvidando las lecciones y análisis, porque lo que resulta importar es lo que el instinto nos marca: la supervivencia ante todo. La razón parece pasar a un segundo plano momentaneamente.

Respecto a esto, el terremoto de Japon reciente, nos deja una muy fuerte lección que no podemos obviar: la manera como reaccionaron antes, durante y despues de esta gran catastrofe, mostrando una actitud de calma, preparacion, racionalismo y fortaleza que dificilmente podemos mostrar en las mismas circunstancias.

Vale preguntarnos: Aplicamos el racionalismo que enseña esta escuela a tal nivel que en situaciones extremas destacamos los principios espirituales que estudiamos continuamente? ¿Que tan lejos llega nuestro altruismo y sentido de comunidad como para poner nuestra vida en riesgo para garantizar la supervivencia de otros, sin odios ni renegar de ello?

Importante es de llevar a la acción los conocimientos que adquirimos, porque es el punto mas importante, y que mejor aún cuando el raciocinio y la calma estan ausentes, cuando el impacto de los eventos y la desesperación nos invade. Muestra de ello son las reacciones muy paradojicas que desarrollamos, quizas solo resortamos a «pedirle a Dios», rezar, y hasta dramatizar las cosas, menos actuar favorablemente a la situación, demostrando finalmente, que la comuna de amor y ley la tenemos escrita en el papel, mas no en nuestras almas, y que el espiritismo luz y verdad lo leemos, pero aún con mucho esfuerzo lo entendemos demasiado poco. Necesario es entender ello, porque si estuvieramos en la catastrofe inexorable, ante la situación critica, seguramente no opinariamos siquiera, y con la dureza de la irracionalidad dejariamos mucho de lado lo que esta escuela nos enseña, quizas, porque lo negamos y nos decimos continuamente, entiendo y se, cuando en el fondo debo estudiar y prepararme mas, pero me preparo menos porque creo saber mas de lo que sé.

Para pensar y considerar.

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