19 en Bogota

Para muchos,  al dar un vistazo al mundo actual, a la sociedad, nuestra calidad de vida, la injusticia, la esclavizante economía, al haber generado cierto grado de conciencia se genera una reacción de rechazo y repulsión por un mundo en tales condiciones, ante lo cual se convierte en una luz en el camino la llegada pronta de la anunciada Comuna de Amor y Ley. Sin embargo, esta noción parece vislumbrarse como una utopía, no porque no tienda a ser una realidad, sino porque la manera como ha sido comprendida ha sido totalmente errada e ilusa.

Pero entender los principios de la comuna, no ha probado ser una tarea fácil, por lo menos no a la hora de llevarlo a la practica, cada vez que para muchos aun sigue arraigada la noción de Comuna desde una perspectiva del comunismo bolchevique o desde ideologías políticas. Muy distantes a los principios presentados en los textos como los Cinco Amores y el Código de amor Universal, los cuales no parecen haber sido comprendidos. ¿Porque? La máxima «Todos los hombres de la tierra, hermanos son«, no tiene color político, mucho menos religioso, pero ha sido abusado por estas dos facciones sociales. Por esta razón el camino de la Comuna de Amor y Ley, depende de la Fraternización humana, de que el hombre entienda que el otro es su hermano. Pero esto no ha sido entendido de ninguna manera, sino que se ha convertido en frasesilla de bolsillo para fines individuales, comerciales y políticos.

Es muy fácil decir que se entiende que nuestro vecino es nuestro hermano, y acuñarle el alias de «hermano«. Pero si este es Católico, si es del partido político contrario, o del equipo de fútbol rival, o peor aun, si su apariencia física nos desagrada por  sus deformidades o facciones, Ay que difícil es aceptar que es nuestro hermano!, cosa que incluso guardamos en silencio y muy entre los dientes decimos con tono disimulado «hermano». La realidad se ve por los resultados de las acciones, o por la falta de acciones, donde las obras que cada uno ejecutamos se vuelven relativas a nuestro grado y a nuestra misión en desarrollo.

No somos maestros, no tenemos el grado ninguno y mucho menos quienes se ponen el titulo, tal como quienes se dijeron Dioses en alguna época y desencarnaron como humanos, porque eran no mas humanos que cualquiera de nosotros. Y es allí donde empieza la falta de comprensión de la fraternidad. Si yo me creo mas que el otro, si me considero «Neptuniano» y mi vecino lo veo como un «negro de hollín» muy poco progresado, son mis acciones fraternas?. Seguramente, hablare con amabilidad, y casi como lo hacíamos en las iglesias «caritativamente,» pero nuestra alma esta aun embadurnada del amalgama de supremacía que no nos deja ser fraternos de verdad en verdad. ¿Y aseguramos que estamos listos para recibir la Comuna de Amor y Ley en esas condiciones?.

Alguien diría, eso esta en la conciencia de cada quien. No. La conciencia individual hace parte de la conciencia colectiva. Soy infraterno, por lo tanto colaboro con un grano de arena para hacer a mi comunidad infraterna, así mismo una sociedad infraterna, un planeta eminentemente infraterno.

Basta con mirar el Facebook: ¿Acaso no se ven hermanos de la escuela reclamando su patria, como la patria de la comuna, mientras esta está sumergida en la violencia y la decadencia social? Un gran ejemplo de fraternidad en la cual se discriminan a los opuestos y hasta se celebra su desencarnación violenta por cualesquier principio o propósito. Otros, reclamando su alto grado de progreso en discusiones sin sentido y con un discurso basado en las palabras de Joaquin Trincado demostrando algo que nos pasa a todos: nos falta mucho para entender y estar dentro de la Ley de Amor. ¿Acaso no se ven las frases de quienes se proclaman como los elegidos, pero no se evidencia porque fueron elegidos, ni para que, dado que sus acciones no parecen tener sentido, ni llegan nunca a favorecer a la sociedad? ¿Acaso no se observan los enormes grupos de seguidores de personas, como idolatras que buscan en un salvador, llámense Maestro o lo que sea, denigrándose a si mismos y a la doctrina, y elevando al grado que no les corresponde a sus lideres?

La fraternidad la hace cada uno, empezando desde adentro de si mismo, conociéndose a si mismo para empezar a valorar y respetar a los demás, especialmente si los demás son nuestros enemigos, religiosos, contra partes en términos ideológicos, políticos, económicos o sociales.

 

 

 

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