13 en Bogota

Cuando el hombre hace discriminación, es porque no se conoce así mismo, y por lo tanto desconoce a su hermano. Al discriminar, hacemos diferencia entre el uno y el otro; tratamos de manera desfavorable ya sea por raza, clase social, país de nacimiento, ideología, hasta la apariencia física o sexo.

El Espiritismo Luz y Verdad, nos enseña a remover el miedo de conocernos a nosotros mismos, porque tenemos que principiar por nosotros y después por los demás convirtiéndonos en psicólogos, porque la psicología es el conjunto de conocimientos relativos al hombre y el espíritu.

La discriminación, pues visto como lo que representa resulta ser el acto de separar o formar grupos de gente a partir de un criterio o varios criterios determinados. Podemos entender, es una manera de ordenar y clasificar, con o sin una intención negativa. Nos encontramos frente a una realidad donde las diferencias minimas nos separan al máximo, nos hacen opuestos y dejan en el olvido el conocimiento del ser. Si somos hombres, se diferencia entre masculino y femenino, haciendo una brecha entre los generos, creando desigualdad por ello. Si nuestra raza es de un color u otro, ponemos nombre y distinguimos unas de las otras, destacando lo mas bello y señalando con desden lo menos atractivo.

Los gnósticos, afirman que la existencia «es un río de leche y miel«. La historia con su luz, cuando se escucha con atención, permite deducir el cómo y porqué de las cosas; entonces nos damos cuenta que si la discriminación existe es porque ha pasado el tiempo, y la humanidad no ha sido libre, puesto que una parte de ella ha querido que el resto la mantenga. Y para ello ha engañado, creado falacias y desviado el curso del progreso natural del hombre.

De este modo las religiones en su labor, envenenan desde el alma infantil, con el primer sacramento auspiciado por sus padres y padrinos inconscientes, creyentes de lo que no conocen y eso que ya hemos pasado por largo camino de la evolución, no sabemos del mundo que nos rodea dejando de lado las supremas cumbres de la sabiduría. Tal es la ignorancia, que aquellos quienes no pasan por ese sacramento son señalados y discriminados como hijos del «demonio». Es la religión misma la que coarta la idea misma de la igualdad, desde que limita al hombre en su manera de concebir al mundo y decidir por si mismo como entenderlo, aplicando su dogma y la obligacion de aceptarlo y acatarlo sin cuestionar.

Somos libres para pensar, desde que nuestros ojos son libres para ver. Pero eso no lo hacemos, vemos que la tierra recibe luz y calor, o sea que depende de alguien; sabemos de la existencia de la escuela pero no sabemos de la vida de ella ¿Hemos visto a dios moldeando un metal para hacer un avión o un barco? NO. Porque la voluntad del creador es el hombre que descubre las ciencias.

Cambiemos nuestra forma de actuar y hallaremos lo que buscamos, si yo conozco la naturaleza la puedo dominar, porque ella también tiene un remanente magnético y me recibe si yo considero que tengo la razón de ser, para poder dominar, si reconozco que el más es sabiduría y el menos ignorancia.

El Maestro Joaquín Trincado nos ha enseñado que 98% del reino animal no tiene nombre porque el 99% de los hombres lo desconocemos y por lo tanto no conocemos la carpintería del universo, y no es posible que en tiempos anteriores las mujeres las obligaban a entrar al templo por la puerta de atrás, haciendo así la más infame discriminación de un amanecer de teñida niebla.

JAIME TORRES.

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