12 en Bogota

Desde que la vida comenzó en «la noche de los tiempos», existen movimientos paralelos a una referencia general de avances, de aplicaciones desmedidas que el hombre tiene en su estructura mental y que en concordancia con su mundo interno, actúan para transformar el mundo, para vivir en él de acuerdo a la medida que en la sociedad existe, que el hombre propuso, propone y sostiene…

La violencia es un estilo de vida y ha sido constante dentro del movimiento de los pueblos. Horrores, sangre por doquier. El mundo pintado de rojo con toda la sangre derramada en 58 siglos, tiene una capa más gruesa que la relatada en el libro de la Escuela «Espiritismo Estudiado», hace un siglo por su insigne autor. Toda descripción resulta pobre ante la debacle que acompaña al mundo en la actualidad y nada es acacrónico cuando de describir o reflexionar sobre la violencia que alberga el corazón humano, se trata.  Por lo anterior y con base en la historia de nuestros comunes desarrollos no podemos ser ajenos a lo que acontece y todos tenemos la obligación itelectual y moral de analizarlos, de acuerdo a nuestra capacidad inteligente, acrisolada en el estudio juicioso de las doctrinas de nuestra Escuela.

La actualidad está enmarcada por convulsiones sociales, económicas y geológicas. Masacres indiscriminadas, promulgación de nuevas leyes para el imperio de la injusticia, impuestos asfixiantes e impositivos para el proyecto que se hará dentro de cincuenta años y para el sostenimiento de una economía decadente dentro de un desorden social en crecimiento, sustentado por la corrupción del más bajo instinto codicioso, señalado por la postración de las fuerzas del hombre acumuladas en las ruidosas esquinas de calles que conducen al desconcierto del mercado del hambre en la oferta de baratijas que mitiguen un algo la agonía múltiple de los desheredados materiales, de los desplazados por la guerra, acosados y ultrajados por tres fuegos, tres violencias de una sola guerra que invadió todo el orbe y balcanizó a todo el mundo.

Lo anterior es un cuadro general de lo que acontece en todos los lugares de la patria que escogimos como morada de nuestra existencia y que por sus condiciones etnicas, políticas y religiosas tienen similitud sus procesos de desarrollo con todos los pueblos que constituyen nuestra América, gran crisol de razas y de idiomas que harán una sola patria para todos los hombres que construyeron la Paz y el Amor en la conciencia.

Todo lo que sucede en nuestro territorio ocurre en todo el mundo, tenemos guerra como en los Balcanes que fueron la resistencia entre oriente y occidente o sea entre la religión Krisna y el Cristo y ellos como resistencia a través del Mahometismo ejercieron la regulación para mantener ambas fuerzas neutralizadas. Pero esta resistencia se rompe y por la múltiple etnia que constituye esta región, por la penetración del Cristo en Sarajevo a través de la firma del concordato con el Vaticano, se confrontan la diversidad de tendencias irreconciliables entre sí y se inicia la conflagración con la acción de Francisco José, de lo que tenemos amplia ilustración en el libro de nuestra Escuela “Los Extremos se Tocan”, posteriormente hemos visto los diversos conflictos etnicos, religiosos y políticos de Servia, Croacia, Kosovo y toda la región que constituyó la antigua Yugoslavia hasta el presente en que occidente escudado por la Otan, inició las acciones de guerra para pacificar por la fuerza el conflicto, en cuyo desarrollo hubo algunas lesiones a oriente por lo que en su momento, éstos respondieron en tono agresivo para aportar más a la conflagración, que hoy tiene una calma aparente pero no definitiva porque es el resultado de la acción guerrera de la paz en la que todavía existe combustible para quemar.

Estos acontecimientos que ocurren en todos los lugares del mundo, llámense cristianos, católicos, protestantes, islámicos, budistas, republicanos, demócratas, liberales, conservadores, comunistas etc, demuestran que entre los mismos bandos o los contrarios, no importa la ideología aunque sean de la misma corriente, no interesa la religión aunque profesen la misma, existe una sed criminosa e inagotable que se remonta en la historia de nuestro desarrollo. ¿Será que esas tendencias no tuvieron la fuerza racional de unir por el ideal y el trabajo a los hombres, para que se sintieran por lo menos semejantes?. Por los hechos concluimos que no, para analizarlos, tenemos que examinar las causas y los procesos que intervinieron en el desarrollo de la mente humana, en la que existe un factor determinante que traza e impone un comportamiento derivado de una causa fuerte e imponente que relega la condición natural del hombre para someterlo y conducirlo a sus propósitos de esclavitud mental de toda la humanidad, (porque después de esto yo sé lo que me haré), dijo un perverso hace siglos con refinada estrategia.

No podemos desconocer la influencia directa que la religión ha ejercido en los gobiernos monárquicos, republicanos, democráticos y otras formas de gobierno en las que ha estado presente y con la que los gobiernos han dirigido los destinos del pueblo a través de muchos mecanismos, que entre otros podríamos citar sus constituciones políticas, en las que como no ocurre ahora en nuestro pais por la reforma de 1991, se decreta la religión de todo un pueblo sin tomar consentimiento plebicitario para ello. Todo lo que para ser y estar, no toma consentimiento se considera una imposición en la que existe la acción obligatoria de la fuerza prevalida de la ignorancia y el temor, esto indica un crimen contra la libre determinación que se resume en la soberanía de un individuo o de un pueblo. En la historia hubo casos de rechazo a sus pretensiones impositivas como el de Enrique IV de alemania que fue aplastado por la acción reaccionaria del representante religioso, por no someterse a sus designios. Actos como estos son muchos, pero son patentados y legalizados por el orden divino a través de las bulas y tenemos la de la Santa Cruzada o la de Composición, en las que se autoriza el crimen, la traición y el despojo de los pueblos. Hechos que han ocurrido a lo largo del proceso histórico del hombre y que no puede negar la religión.

Todo acto o acción genera un efecto o un movimiento, si en el efecto existe despojo, amedrentamiento, opresión e imposición, se vulnera la conciencia para restarle libertad, la falta de libertad admite el dominio de una fuerza externa que reina en la conciencia adormeciendola y ordenando un comportamiento impartido por la fuerza dominante a la conciencia anestesiada por el chantaje y el temor provenientes del postulado religioso que se quiere imponer. Si aplicamos lo anterior a los hechos ejecutados por la religión en las Cruzadas, en la edad media o período que transcurrió entre el siglo V y el siglo XV, con la actitud manifestada en la inquisición deducimos que su existencia se ha nutrido del régimen del terror masivo y ha restado por el temor la libertad de conciencia en los pueblos, con lo que los ha anestesiado alejándolos de la vida racional que da origen a la libertad. Por ello no participó nunca en las revoluciones porque no gusta de la libertad que genera cambios progresivos en los pueblos.

¿A merced de quién ha estado la tutela de los pueblos? Sin que ellos hubieran escogido en libertad, estuvo en manos de las religiones y como tal ejercieron su tutelaje al proceso del desarrollo mental de los hombres. Impuso un comportamiento que hoy vemos reflejado en la violenta actitud de los actores que de tanto manejar y sembrar la violencia la sienten como un carácter natural en oposición a los preceptos de igualdad, libertad y fraternidad. Aspectos que nos conducen a afirmar que los principios religiosos son incubadores y generadores de violencia y guerra, están contenidos en el concepto de salvación, porque la religión ha enseñado al hombre que para salvarse es necesario el sacrificio, aunque tenga que derramarse la sangre de toda la humanidad (Pio IX), esto es salvación sangrienta con sello de violencia, que señala una forma de llevar al sacrificio a mi semejante para salvar intereses individuales lo que es una injusticia y donde no hay justicia no hay paz. En el acto de indicar al hombre y recordárselo con aberrante repetición año tras año, que está salvado porque Jesús con su sangre ofreció garantías de redención en una negociación desigual para aplacar la ira divina que dios tenía contra la especie humana, le señala al hombre  que la salvación es violenta porque está precedida de un acto sangriento, en que sin fórmula de juicio hay que sacrificar hasta el único hijo de dios para ganar la salvación. Si al único se sacrificó, a los demás que no somos únicos los podrán masacrar como hasta ahora lo han hecho a través de todas las contiendas guerreras que sentimos hasta hoy en todos los lugares del mundo. En este acto hay múltiple intención de minimizar el valor del hombre frente a sí mismo y frente a su semejante por lo que se desnaturalizan todos y otorga esta condición factores de confrontación suicida, en la que los contrincantes no sienten sus propias vidas porque no las valoran y quien no siente el valor de su propia vida (Conócete a ti mismo) nada le importa la de los demás y arrasa indiscriminadamente lo que a su paso se oponga. En la multiplicidad de la intención religiosa está la angustia del hombre sensible que tiene una sensación de culpa frente a un acontencimiento fraguado por la misma religión, (en este caso la judía, de la que tomó mucho, por no decir todo, la cristiano católica para consolidarse como religión universal en el año 325, léase la biblioteca de nuestra Escuela) y siente la condena de ser el deudor infinito de un favor de salvación que jamás pagará  y que lo convierte en esclavo sin precio, debilitándole la siquis y transformándolo en ciego seguidor de una causa peligrosa para la estabilidad mental del mundo cifrada en la palabra Cristo.

Dios para los Teólogos se puede resumir en que es un ser infinitamente bueno y poderoso, si éste es poderoso hace todo lo que quiere porque no tiene límite su poder y si no tiene límite, ¿qué valdría para él la insignificante actitud de un hombre que no quiere salvarse?, sin embargo es motivo de ira y represalias codificadas para imponer un comportamiento, entonces tiene para el sumiso la gracia de dios en el cielo y para el rebelde el infierno, la hoguera, el potro y miles de males horrorosos, ante los que el hombre prefiere saborear en la imaginación la gracia placentera de una vida feliz que en el fondo sabe que es imposible adquirir, porque se requiere ser santo, antes que la imposición del tormento. Con estas alternativas que son amenazas de muerte planteadas por la religión durante muchos siglos inoculó en la mente humana tendencias a la sumisión y la esclavitud, derivándose comportamientos temerosos, amedrentados, una desconfianza extrema en su semejante porque éste podría  convertirse en su contrario para salvarse y acceder a todas las ofertas halagadoras de dios. Existe en este estado un ingrediente conceptual que es interesante porque determina  dos cosas en concreto, una es que puedo estar muy bien con el poderoso siguiendo paso a paso sus indicaciones y otra estar en contradicicón con mi semejante porque no las sigue, lo que conlleva  a amar al poderoso y a odiar a mi semejante y en prueba de la lealtad hacia el todo poderoso sacrificar al hermano para salvar la situación, esto nos ofrece la afirmación de que un hombre educado con el precepto que su salvación está cifrada por el sacrificio del contrario, es un perfecto guerrero en las guerras de las santas Cruzadas o un buen integrante de los Caballeros de Colón, como también un certero participante en los grupos de justicia privada, que por privada es delincuente porque la justicia es común, aunque la salvación sea privada.

Podemos decir que la continua exposición de la piel a los rayos del sol produce malformaciones en ella que pueden desencadenar enfermedad mayor, por falta de previsión y medida. La religión sin ser sol porque ella no tiene luz ni calor porque no ama, garantizó su permanencia constante a través de muchos siglos y el hombre por falta de previsión y medida  se sometió a su presencia malformó su conciencia y desencadenó la enfermedad mayor de la guerra porque incubó en su sentimiento el temor, la duda, la desconfianza y a la actitud libre y espontánea  en el trato con  los demás, que es el amor a la amistad (léase los Cinco Amores) fundamento esencial para hermanarse los hombres y fraternizarse, le siguió la actitud contraria: la del recelo, la de ocultar sus intenciones y hacerlas parecer virtuosas, entonces surge el engaño, el dolo, la traición, la hipocresía, el cohecho porque al ponerse en evidencia una actitud contraria a la fe de los ciegos, tuvo que recurrir la víctima al soborno del sacerdote representante del dios poderoso para evitar la condena. Surge entonces en el sentimiento del hombre la ira por el sometimiento a la estafa de que es víctima y la impotencia de no poder hacer nada, esto lo divide y lo aparta de su semejante en sus fuerzas y “las divisiones son debilitamiento y la debilidad significa impotencia, la impotencia trae deseperación, la desesperación es ciega, la ceguedad busca la venganza y la venganza no mira en su ceguera más que herir de muerte a su contrincante”, esto nos muestra con suma claridad cómo de un comportamiento mental inducido por la religión a sangre y fuego durante siglos, se cambia el comportamiento natural que debe tener el hombre, generando con ello las guerras, las diferencias de clase, razas, castas y partidos, que no caben ya en nuestro mundo porque solo existe una sola raza: la humana, un solo templo: el universo entero, un solo sacerdote: la conciencia nutrida por la verdad y un solo altar: el corazón del hermano.

Sin otros oficios reflexivos, es fácil deducir el estado de desarrollo actual del hombre, que está en etapa de primitivas actitudes aunque en materias  de materiales avances se halle adelante, en la vanguardia de la técnica y la ciencia, olvidado del primero, indiferente al mundo que lo sustenta, al universo que lo observa, alejado de su centro y sosteniendo en la ceguera de sus estirpe, la actualidad violenta de este mundo.

Fraternalmente

JETTRO.

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