20 en Bogota

Hace unos días alguien me preguntó que relación hallaba entre la teoría del darwinismo social (extremadamente cuestionada por su relación con la injusticia social y el genocidio) y la aparición en la tierra de una raza primitiva junto con una mas avanzada proveniente de Neptuno. Tuve la impresión de que este era un punto polémico y poco analizado, por lo cual le di un vistazo a que significaba este término.

Para es necesario recordar la teoría presentada por Charles Darwin, en la cual declaraba que la tierra había sufrido una serie de transformaciones o cambios que han afectado a las formas de vida que la habitan, y que todas estas provienen de un solo antepasado común el cual ha evolucionado en  especies, razas, familias, etc. Darwin explicaba que la evolución se daba por medios como la selección natural, la deriva genética, la mutación y la migración o flujo genético.

El termino de selección natural fue el que dio pie a la consideración del Darwinismo Social, dado que presupone que solo las especies mas adaptadas sobreviven dependiendo de las condiciones del medio ambiente que lo favorecen o dificultan, y algunos lo entendieron como el proceso por el cual ha evolucionado la sociedad. Allí espero se entienda el asunto en cuestión: los más estudiados, los más hábiles al hablar, los más aptos o con mas posibilidades económicas prosperan y avanzan socialmente con mayor facilidad que sus contrapartes para quienes les es mas difícil salir adelante. El Darwinismo Social fue planteado por Herber Spencer, quien aunque no aceptaba a Darwin, consideraba la sociedad como un organismo, evolucionando hacia formas más complejas de acuerdo a la «ley de la vida», es decir, de acuerdo al principio de la sobrevivencia del más fuerte, tanto a nivel individual como grupal. Así, si un pobre nace en un contexto que le favorezca estudiar y sus capacidades son altas, puede llegar a ser un gran académico, de lo contrario siempre permanecerá ignorante. Todo esto, obviamente excluye la capacidad inherente del progreso del espíritu que trae al nacer para cumplir su propia misión.

El punto que desde el espiritismo llama la atención es la postura que concebía dos especies humanas: una inferior y una superior, diferenciadas por su capacidad intelectual. Esta distinción para muchos significó que siempre se consideraría a algunos como una raza superior y al resto como inferior. Y resulta particularmente llamativo porque entre quienes han leído la doctrina del Espiritismo Luz y Verdad, se entiende la llegada de una raza mas avanzada de Neptuno a combinarse con la primitiva del planeta tierra. Por ello existe la tendencia de buscar la perspectiva darwiniana de pertenecer o no a la raza superior, y ver a otros dentro de la raza inferior, principalmente si estos son católicos, cristianos. Esto resulta paradójico de entender porque desde el enfoque contrario un católico ve un espiritista como alguien inferior por ser considerado demoníaco. Posiciones como esta cada facción política de izquierda o derecha y aun centro, así como toda religión y hasta postura filosófica ha echado mano y presentado a su acomodo acorde a como lo entendieron.

Entonces, el progreso, mas que ser visto como un proceso espiritual se reduce a una perspectiva meramente material: solo se califica lo que se ve, pero como yo no me veo a mi, puedo juzgar mejor a los demás, y su progreso se mide por lo que de ello puedo ver: si se adaptó mejor socialmente, si sus posesiones son mejores a las propias, si su estrato socio-económico es aceptable o muy bueno. Esto es un reflejo del darwinismo social en nuestras aserciones. ¿En que posición queda entonces el surgimiento de la conciencia que clama el espíritu para el progreso de la humanidad?

La conciencia clamaría por una igualdad social, pero el raciocinio lleva a idealizar que no es factible tomar a mi mismo nivel al «negro de hollin», al aberrado catolico, o al extremista islámico, para todos tomados de la mano dirigirnos hacia la comuna de luz y amor. ¿Porque?¿Acaso en el fondo seguimos pensando que somos mejores que otros? Desconocemos acaso nuestro origen único, o simplemente buscamos adaptarnos a las mejores condiciones y garantizar nuestra propia subsistencia dejando atrás cualquier posibilidad de comunizar con el menos apto? Y, si le tomamos de la mano, acaso creemos que con ello que este hermano menos sabio, aberrado religioso, no va a afectar nuestro progreso propio deteniéndolo y restrasandolo en efecto?

Vale la pena evaluar cuanto ha evolucionado nuestra propia conciencia y sentido etico-moral, a la hora de considerar nuestra propia posición en el mundo antes de reclamar al hermano por la suya, y fantasear con una comuna de amor y ley, que con nuestro propio atraso quizás estemos afectando mientras aparece en el horizonte como una utopia que quizás aun no llegamos a entender.

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