12 en Bogota

El mundo y el universo están hechos o formados de pensamientos, ideas e imaginaciones que el hombre no ha podido comprender por su falta de educación. En nuestro pensamiento está la libertad pero un hombre sin ideas e imaginaciones no puede materializar el pensamiento, porque vivimos en un mundo de opresión, causa del malestar de un diario vivir sin esperanza de librarse de la ignorancia y por lo tanto de la creencia religiosa causa de todos los males del mundo.

El hombre cuando tiene creencia imagina un dios en las alturas que le son desconocidas, tiene su pensamiento y sus ideas apagadas, sienten frio en su conciencia alma y se siente condenado al infierno… pero al infierno de sus pasiones, las que siente, pero no conoce por su ignorancia.

Los pensadores como Moisés y Sócrates, eran luminosos en su actuar, sus ideas volaban en beneficio de la humanidad. Jesús como humanista decía: «ante la presencia de mi padre todos somos iguales». El tenía la imaginación y las ideas claras frente al pensamiento, pero los obtusos llenos de ideas y pensamientos malos, dijeron: conviene que muera para bien de la religión.

En tiempos pasados se atacó al idealista, al pensador y al que imaginara cómo salvarse de las garras de la inquisición, como le sucedió a Giordano Bruno, Galileo Galilei y otros que fueron a la hoguera por ser luminosos y claros en sus pensamientos de libertad. Bruno decía: los astros son mundos y allí está el espíritu de dios. Y, ante la condena de morir en la hoguera dijo: «Rodaran los siglos, el tablado, el patíbulo que ahora levantáis, se convertirán en monumentos de gloria». Este hombre pensaba alto e ideaba la libertad del pensamiento y por eso lo sacrificaron.

Y si el universo y el mundo, está lleno de pensamientos, ideas e imaginaciones se demuestra en los siguientes espiritistas racionalistas, todos aquellos hombres que se atrevieron a pensar en favor del bien de la humanidad como Anaximándro, Anaxímenes, Thales de Mileto, Confucio, David, Rene Descartes, Charles Darwin, Allan Kardec, Arthur Schopenhauer, Teresa de Ávila, Dante Alighieri, Platón, quienes sin creer pero investigando las cosas y los reinos de la naturaleza terrestre, dando adelantos sin ser religiosos.

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