13 en Bogota

Dentro de la formación que imparte la EME de la CU, a través de la doctrina filosófica denominada Espirititismo Luz y Verdad existen los ingredientes necesarios para la estructuración mental que todo hombre debe tener para orientarse durante el desarrollo de su existencia y con ellos nutrir el intelecto hasta que le permita establecer con contundencia y veracidad, el origen y la dirección en la que el tumulto social desencadena su acción dentro del proceso de avance que tiene la sociedad en la cual estamos sumergidos como parte vital de la constitución de su cuerpo social.

En la sociedad y dentro de ella se desarrolla nuestra acción, por lo tanto, tenemos la obligación de conocerla profundamente y para conocerla tenemos que vivir en ella, vivir es sufrir sus contradicciones de manera directa, experimentar sus fenómenos para analizarlos, reflexionarlos y criticarlos.

El impedimento moral de no criticar lo que no conocemos, como lo asegura el aforismo, es la exigencia mayor que nos debe impulsar a conocer a cabalidad el objeto de nuestro estudio, para no equivocarnos en las decisiones que como resultado de ello se produzcan.

Dado que la complejidad del mundo no podemos resumirla en tres vivencias, el proceso de aprendizaje del mundo o lo que es mejor, la apropiación del mundo por el conocimiento de éste, la realizamos durante muchos milenios, el resultado es el presente con toda su carga de contradicciones, desencantos, frustraciones y dolencias propias de un proceso iniciado hace mucho y del que todos somos actores y autores permanentes.

Entender con suficiencia racional nuestra vida individual y social, es tarea complicada, por ello es necesario cada vez robustecer la conciencia con el aprendizaje, acopiando elementos de juicio que nos permitan ver en el transfondo del mundo social, las causas mediante las cuales arribamos al estado contemporáneo con tantos faltantes, dentro de una organización social que no satisface los mínimos requerimientos de equidad que exige la mayoría humana.

Muchos exploradores de la doctrina filosófica del Espiritismo Luz y Verdad, manifestaron ser estudiantes de ella, aprendices de sabios que centraron sus objetivos máximos en conocer, impulsados por la curiosidad, elementos prosaicos que debilitan el racionalismo y detuvieron su andar, su afanosa carrera, en el fenómeno, esperando de éste la solución al problema central de la vida, ejerciendo sobre ella una visión muy superficial y acomodada a intereses propios, dejando de lado la proyección social que tiene su contenido como detonante de la razón colectiva para dinamizar los cambios necesarios al mejor andar de la sociedad en la que nos cupo la responsabilidad de vivir para aprender y avanzar. Vivir para aprender, edificar y construir mejores posibilidades individuales y colectivas es la noción elemental del hombre de mundo, o mejor del hombre del mundo, cuando decimos del mundo, significamos el hombre que no da la espalda al mundo, que no vive a expensas de su curso, es el hombre que se compenetra con el mundo, que se incluye dentros de sus procesos porque pertenece a él y forma parte de su constitución física y espiritual, le importa su marcha, se interesa por su estado general, no solamente por el natural o geológico, sino por el ser vivo que ruge en las entrañas de esa geología, en la savia amarga y dulce de la naturaleza terrestre con sus habitantes de los que somos parte, …-El hombre de mundo es un ser sensible al mundo que pertenece porque lo conoce o se interesa por conocerlo- siente en si mismo la naturaleza escondida del subsuelo, el susurro del agua en su incesante caminar hacia su mayor origen, la inmensa gama de movimientos que mueven al mundo en la simplicidad de invertebrados que reflejan el dinamismo de la vida, la riqueza estructural e insospechada del interior del mundo que nos sustenta-…El hombre de mundo es el hombre de la Escuela y su doctrina y es sensible a todos los continentes que conforman nuestro mundo, a todos los hombres que respiran la vitalidad decadente de la atmósfera. Los sabe, los percibe en sus pasos, en sus lejanos y escondidos sentimientos que gravitan en el alma, …¡¿En el alma?!- Allí reposa el resumen del mundo que tiene el hombre de mundo y que lleva en su conciencia. No en vano ha vivido tanto tiempo sobre el mundo.

Pero, ¿Dónde están los sentidos sociales que permitan ver la decadencia de su estado que es común en todos los pueblos de este mundo?. Qué ignominia mayor se debate por vencer la fuerza de los cambios necesarios a la vida, cuando según la fundación La Caixa, el plan de salvamento para levantar de su caída a Wall Street, cadáver insepulto y afrenta de humillación al valor real del hombre, fué de 700.000 millones de dólares, cifra que solucionaría diez veces la pobreza de la Tierra…-Luego la solución no está en manos del dinero, no está en el corazón corrupto de las bolsas bursátiles, porque están ocupadisimas en levantarse de su propio fango, están agonizando y en su estertor desean ahogar el valor real del hombre, amordazar la rebelión humana contra la oprobiosa carga de llevar a cuestas la ceguera insuperable de no conocer el mundo para transformarlo. La solución no es la inyección de los dineros, ella está en los hombres de mundo y del mundo, porque esos hombres a través de la vida eterna y continuada y de tanto conocerlo, mirarlo, sentirlo, aprenderlo y criticarlo se apropiarán del mundo por la ciencia, el trabajo y el amor, antesala inexorable de la Comuna, sin todas las bolsas bursàtiles…sin Wall Street y sin Hong Kong.

Fraternalmente

JETTRO

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