17 en Bogota

Pelea de la verdad y la sabiduría contra la mentira y la ignorancia.

 Algunos  hombres son fanáticos de algo y de alguien, endiosan y hacen acepción de personas, no defienden un cometido de razón, hacen daño, son un peligro al entendimiento. ¿Cómo quitar o eliminar el fanatismo?, hacer lo que dice la metáfora, matar la araña para que no haya telaraña. La araña resulta ser la religión que todo lo enreda.  Los fanáticos son como los pretendidos sabios entontecidos que no ven la entrada superior de la razón. Son ignorantes. El fanático no es noble, es rabioso es atolondrado que cavan su sepultura. El fanático politiquero, seguidor de otros más falaces, acaba siendo enemigo del que adula.

A los fanáticos les gusta la discordia y la confusión; son entrometidos y denigran del espiritismo. El fanático hace parte de una plaga amalgamada de religión, de agoreros suprematicos espiritualistas estos no sacian su ignorancia y se creen más que lo demás, son impostores, son bíblicos cristianos, nadie  los cambia.

El fanatismo religioso dice: fuera de mí no hay salvación y esto lleva a la religión a la sepultura. El fanatismo científico destruye los buenos frutos de las ciencias. El fanático espiritualista mata al espiritualismo, pero es detractor del espiritismo, porque no se califica como espiritualista sino como espiritista, desviando las doctrinas puras y racionales. Son prevaricadores. Las ciencias son materiales y espirituales porque proceden del espiritismo. Entre los fanáticos detractores del espiritismo están: los Pseudo sabios,  Pseudo científicos, los falsos magos y agoreros, los supercheros, los mistificadores fanáticos, los espiritualistas y el materialismo y su cohorte.

Nota: La quinta parte del espiritismo estudiado está dedicada a estas plagas del progreso.

 

Jaime Torres

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