12 en Bogota

Hacia donde se dirige la EMECU, es una pregunta que muchos de los estudiantes de la escuela nos hacemos, incluyendo adherentes, simpatizantes y novatos en esta cuenta. Y lo preguntamos, ya que vemos como las cátedras a traves del tiempo han ido desapareciendo y la obra reformadora de la escuela en el mundo es imperceptible a los ojos de muchos que desconocen su existencia.

Para poder respondernos esto, es importante que recordemos un punto clave; la diferencia entre la escuela y sus cátedras. La escuela, es en escencia, su cuerpo de doctrinas, es el espiritismo y por ende es universal y permanece porque es ley: de la escuela nadie puede ser excluido ni expulsado, ni negarse a pertenecer a ella.

Tambien se habla de las cátedras, las cuales son las aulas, la institución como entidad administrativa estructurada para que nosotros los interesados concurramos y nos estudiemos de los conocimientos de la doctrina. Por ser una entidad administrativa, es responsabilidad de los hombres mantenerla organizada y disponible para quienes a bien tengan ir y aprender de las doctrinas que promulga la cátedra que representa a la Escuela. Sin embargo, los hombres fallamos, y el desinteres, el desconocimiento y muchas veces la supremacía de querer ser el mas que otro, han llevado a la extinción de muchas cátedras. A diferencia de la Escuela, las cátedras si pueden decidir la expulsión o negación del acceso intramural temporal o permanente, por considerar a una persona nociva o negativa para los objetivos que persigue la escuela y para sus estudiantes.

Pero la Escuela no sufre por la falta de los hombres, porque la escuela es con o sin cátedras, al igual que con o sin estudiantes en sus aulas. Y una clara demostracion de ello, es que muchos de nuestros hermanos, sin haber concurrido nunca a una Cátedra de la EMECU, han desarrollado ideales que propenden a la comuna, impulsan la fraternidad humana, el respeto, y otros que sin siquiera tener esta intención, han conducido al mundo a la globalización, y han acortado nuestras distancias con la tecnología. Estos hermanos, muchos aun colmados de la amalgama de la religión, han logrado en unas decadas lo que centenares de nosotros estudiando esta doctrina no hemos logrado: entender la escencia del progreso.

Y aunque nuestros hermanos religiosos y materialistas, sumergidos en su codicia, aberración religiosa, saben en su espiritu la ley, e inexorablemente se dirigen hacia allá, tal como nosotros lo hacemos; la ley nos obliga, y nuestro compromiso pactado nos hace mas responsables, porque somos conscientes de ello. Quizas la diferencia está en que nuestros hermanos no reconocen en materia al espiritu ni a la escuela como parte de ellos porque no la ven y la niegan, pero de ella ni del universo se pueden salir, ni ser expulsados de ella.

Quizas debemos hacer un repaso de la historia para entender nuestro torpe caminar, asi como el esfuerzo de los maestros y misioneros verdaderos quienes continuamente nos educaron, y una vez dejaron sus cuerpos materiales, cuando no olvidamos sus doctrinas, las tergiversamos, las destruimos y desviamos su labor, una vez y otra. Sin embargo y muy por encima de la acción suprematica y religiosa, el progreso hace su camino a los hombres que le siguen y de esa manera hemos llegado a este momento de la evolución humana, a puertas de la Comuna de Amor y Ley, a la cual pertenecerán quienes por sus méritos obtengan ese beneficio, y no quienes lo digan merecer, ni mucho menos quienes aparenten merecerlo con voz de liderazgo.

Sigamos estudiando, hermanos, con vehemencia y al paso que nuestro grado de progreso lo permita, porque errado tambien es creer tener el grado suficiente que nuestra alma no se ha abonado.

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