13 en Bogota

Entre las muchas motivaciones en que los hombres se inspiran para iniciar un análisis, están las que van ligadas al comportamiento señalado por los atributos favorables o desfavorables desarrollados dentro de una colectividad o una comunidad, en cuyo seno se gestan actitudes contrarias a lo que la razón y el buen juicio ordenan. Si la motivación es favorable igual será la inspiración que concreta en resultados lo que se propone.

El escenario que toda la comunidad de la Escuela observa está dividido en tantas partes como estudiantes hay dentro de sus filas, cada uno siente y piensa en concordancia con sus intereses, si los tiene. Los que no tienen, se adhieren manipulados por los sedientos de intereses que en la mayoría de casos son los divisores, son más entendidos y saben para dónde van en el seguimiento de sus intereses personales que fácilmente disfrazan con la idea de que son colectivos para beneficio de la organización de la Escuela.

Dentro de los filones de explotación de ideas que en su origen son justas y de propiedad de ella y su doctrina, está la figura del Director General, aprovechada por varios personajes para presentarse a los que no tienen intereses, en su mayoría son inclinados a creer y a seguir personas, a curiosear en las historias bochornosas de los hombres que formaron parte o forman actualmente el lánguido escenario institucional de una Escuela dividida en sus hombres, pero no en su andamiaje doctrinal.

Es tan decepcionante el ambiente general que se vive hoy y llama la atención que para trabajar por los intereses de la Institución, el Plantel Mayor del Universo, la condición no sea la convicción en la justicia y verdad de sus doctrinas, sino la ansiedad de poseer sus bienes materiales para adelantar campaña en procura de tomar y hacer valer un título de Director General sin un programa concreto que beneficie y fortalezca políticamente, socialmente y jurídicamente una organización diseñada para mandar los destinos de la sociedad y servirla toda con elementos de justicia e igualdad.

Llegada es la hora en que en los estrados, propiedad hasta ahora de los «buitres de capitolio» vividores y explotadores de las fuerzas productivas del pueblo, estuvieran dirigiendo y conduciendo los destinos mayores de las patrias, hombres de conciencia forjada en los crisoles de la Escuela. Que justo sería que la mayor oposición ideológica y política la ofrecieran las ideas de justicia señaladas por la Escuela en sus doctrinas a través de hombres no sedientos de poder, tampoco de servir sus interese individuales, sino de servir los de mayor orden y valor y que no tienen precio, –los del hombre-. Hace más de cien años se construyó esta Escuela, pasaron las tres generaciones y el cataclismo lo dilatamos, porque vale más el egoísmo personal, que el mayor valor social del mundo y seguiremos de esa manera hasta tanto la conciencia colectiva se mantenga con los atributos que en la actualidad contiene y que se reflejan dentro de las filas que supuestamente estaban destinadas a construir el nuevo mundo y el nuevo sol.

Con intereses tan mezquinos no se puede hacer nada, con ideas tan retrógradas de admiración y encanto hacia figuras sin planes de gobierno y organización tampoco. Lo triste no es que alguien quiera ser Director y Maestro Nato, lo indignante y triste es que el desarrollo intelectual de tantos, necesite y sostenga sin dividendo alguno los actuales dignatarios que nunca prometieron nada, que nada han hecho por robustecer la organización, porque tienen mucha semejanza con «los personajes del capitolio«.

Fraternalmente

Jettro

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