12 en Bogota

Es ominoso, el hecho que por pensar diferente frente a una situación se margine y releguen las personas que se atreven a disentir, con base en el racionalismo que en todos los actos de la vida nos debe acompañar. Es curioso que dentro de los estudiantes de la Escuela que propende por la libertad, igualdad y el más elevado racionalismo, exista el más marcado acento de fanatismo, la más elevada actitud de tiranía, el totalitarismo, la imposición ciega de decisiones viciadas con la nulidad en los procedimientos empleados para tomarlas.

Y  me refiero al disentimiento que hace un hermano frente a la dignidad del cargo de Director General de esta institución. Recuerdo por un video tomado en Colonia Jaime en el año 1993, en el cual unos hermanos eligieron un Director General que tampoco llenó las exigencias de tan elevado cargo. Recuerdo -digo- a un hermano de nombre Víctor Rolando Trincado, ilustre nombre por la procedencia geneaológica, pero no por la acción concreta de sus obras, que en ese momento histórico expresó no saber nada de libros inéditos, con la muy repetitiva frase de, al ser preguntado por esa Asamblea sobre la existencia de ellos, siempre respondió textualmente: -«No lo puedo decir porque no lo sé«-, También llama la atención que en esa reunión de Colonia Jaime decidiera frente a su hermana y demás participantes, que declinaba los beneficios por derechos de autor de la obra del Maestro mediante escrito firmado por él. Hoy en día manifiesta ser el abanderado de la reimpresión de la obra, ¿para beneficio de quién?…Menciona los inéditos de manera tan segura que contradice lo dicho hace más de 17 años, pienso que por decirlo él, con las inconsistencias que ha tenido durante el ejercicio de una actividad aceptada por la ceguera de los que no tienen la soberanía del pensamiento libre y revolucionario, consecuente con los postulados de una doctrina que enseña a ser independientes racionalistas para establecer con certeza de dónde sopla el viento. Por decirlo él, no quiere decir que sea cierto. Es algo semejante a lo que se pregona sobre el título de una obra editada en 1957 «Hacia el infinito» cuya autoría se le endilga al Maestro Joaquín Trincado.

El rumbo está desviado, máxime cuando los estudiantes no percibimos la presencia de un Director General en los contenidos de una obra doctrinal como la nuestra. En las decisiones ejecutadas con racionalismo por el fundador. En el orden desprovisto de todo interés individual manifestado en todas las circulares emitidas en su momento, cuyas acciones propendieron siempre por beneficiar un patrimonio de todos los hombres cual es el acervo doctrinal para robustecer el ideal de fraternidad y unidad que contienen esas doctrinas y que todo el que las estudia tiene el deber moral y racional de hacer propias para ser mejor hombre, mejor habitante del mundo, más justo y menos bueno porque la bondad no es justicia, lo justo es amargo como la verdad para quien no está en el camino de la justicia. Por ello no es justo que la tiranía y las decisiones reaccionarias, la imposición, el deseo ciego de dirigir sin destino y sin rumbo, la opresión claudicante que amordaza la libertad de expresión porque no se ajusta a las decisiones impuestas, reine dentro de una organización que sostiene filosóficamente la libertad que no daña a un segundo o un tercero y que fortalece la decisión colectiva de ir más allá de las formas aparentes, de las verdades aparentes, del horizonte que impone limites mediante el uso de la fuerza de las palabras, de los sofismas, de los cargos y los nombramientos para llenar los grandes vacíos que dejó el que supo dirigir, el que sabía y conocía los verdaderos rumbos de la doctrina del Espiritismo contenida en su Escuela, de la que hoy es un terreno baldío por la aridez del corazón de quienes la dirigen. No es de ella la condición estéril de su acción, sino de los cerebros que la representan…Un abrazo para todos.

FRATERNALMENTE

JETTRO

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