6 en Bogota

Muchos hermanos han creído que la escuela somos aquellos pocos que medio estudiamos en la EMECU.

NO. Toda la humanidad de este mundo pertenece a la escuela, que es un conjunto de doctrinas. La escuela no son cuatro paredes, decoradas como lo es el hombre cuando no sabe estudiar.  Quienes medio estudiamos, no tenemos la menor idea que es la comuna, mucho menos la gran Comuna de Amor y Ley; estamos todavía en la dualidad, entretenidos con la poca ciencia que hoy está asombrando al hombre sin darse cuenta qué es la escuela.

No damos testimonio de lo que nos ocurre, porque no nos conocemos a nosotros mismos. Pareciere que no tuviéramos espíritu y casi nada hemos obtenido en cien años, de tiempo humano. Esta escuela define al hombre, pero el hombre no alcanza a definir la escuela siendo esta universal. Esta escuela por ser universal, tiene la filosofía y la doctrina más elevada del mundo y no hay quien la supere en la eternidad.

El mundo está comunizado en lo material, por las comunicaciones y el progreso tecnológico-científico, pero el hombre no.  En el artículo 4° del estatuto y reglamento dice así:  Los propósitos de esta escuela son:  inciso 10, comunización de todos los seres y de todas las cosas.  Hoy el hombre en el mundo comunizó las cosas y no los seres. En Diciembre de 1.935, había 183 cátedras y de ahí en adelante probablemente no se ha abierto otra aula en el mundo por algún Director General o Encargado. 75 años de silencio, y con un plan que no ha funcionado. Durante 11 años  “ De la nueva dirección” aparte de leer los libros, no hemos hecho más que darle campo al antagonismo, y cierto es que “leer no es estudiar”.

Millones de ideas, esperan que alguien las recoja, las utilice y las haga sustancia propia: ¿luego no se nos enseñó que un pensamiento le habla a otro pensamiento y que una conciencia le habla a otra conciencia?  Todo esto ocurre  porque desde la dirección general hacia abajo se ignora  que las cátedras o aulas existen y que hay que comunicarnos.  Agradezco al hermano Bartolo que tiene la gentileza de comunicarse conmigo, sin diferencias, como lo manifiesta sin convencer a los demás de nuestras cosas; nadie más se pronuncia, ni en el bien ni en el mal, y eso que las palabras son un simple vehículo del pensamiento que nada cuesta proyectarlo por los medios electrónicos que hoy existen.

Las idea las podemos expresar de distintas formas, para que se entiendan mejor. Aunque esto no existe por el antagonismo, defendiendo lo que no se conoce. ¡Qué tristeza, la que rodea a todos los estudiantes  y por ende a toda la humanidad!. Pasaron 100 años y los que llevamos varias décadas no nos conocimos ni las uñas, porque las guerras internas de nuestros países nos distrajeron y nos desplazaron. ¿El hombre en estos cien años tuvo algún descanso?  No lo tuvo; dos guerras mundiales, y otra en la evolución de la materia, la ciencia y la tecnología, pero para quienes estudiamos espiritismo hasta el presente no hacemos el menor esfuerzo por comunizarnos.

Hermano, cuénteme si llegó a su correo un documento del Consejo Regional Colombiano sobre la primera centuria de proclamada la comuna y qué le encontró. “Cien años de hombres sin escuela

JAIME TORRES

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