20 en Bogota

Un hecho que ha estado «cocinándose» desde antes de octubre de 2011, en los Estados Unidos, que es la denominada SOPA, pos su sigla en ingles (Stop Online Piracy Act) o HR2361, la cual presume la persecución de los sitios que publican contenidos protegidos por derechos de autor o de propiedad intelectual y de sus consumidores; y como si fuera poco, el proyecto Pipa (Protect IP Act). Para algunos es un método claro para acabar con la piratería informática, pero para muchos, después de leer la letra pequeña se convertiría en una flagrante y autorizada forma de violar la libertad de expresión. Veamos porqué.

El modus operandi propuesto es simplemente que alguien denuncie un sitio web ante el Departamento de Justicia de EEUU, asi ellos  podrán ordenar la baja de un sitio web a una empresa de registro de dominios, así como su bloqueo a la compañía proveedora de su conexión a Internet. De igual modo, podrá obligar a los motores de búsqueda a dejar de enlazar el sitio denunciado, forzar a proveedores de pago a que suspendan sus actividades con dicha web e impedir a las firmas de publicidad online hacer negocios con ella, pudiendo ser castigadas en caso de desobediencia. Y todo ello a través de un fulminante procedimiento cautelar de apenas 5 días de duración y sin necesidad de juicio alguno.

De hecho esto coloca en el ojo del huracán a los sitios web dedicados a la participación del público, como foros, redes sociales, servicios de correo electrónico o incluso sitios de periodismo ciudadano, que se verían obligados a tomar importantes medidas de control para evitar la publicación de contenidos ilegales por parte de sus participantes. Además, los principios de la SOPA rápidamente se extenderían a la mayoría de lugares de todo el mundo, ya que el marco legal estadounidense es el espejo en el que se fijan el resto de países a la hora de regular el acceso a Internet.

Y siempre llega a mi cabeza la pregunta ¿acaso quienes tienen el suficiente criterio para juzgar los contenidos como sanos y limpios? ¿Pondría eso en problemas la presencia de la EMECU en la web?, sobretodo considerando que algunos faltos de vergüenza aliados a instituciones de tendencias radicalistas de izquierda y/o señaladas de terrorismo han causado asociación de esta escuela con dichas organizaciones, cuando no es así, pero… ante las autoridades para quienes 5 dias serán insuficientes para determinar eso, simplemente darían de baja estos contenidos y sin el prejuicio de la ley. Igualmente es bueno considerar que para el detractor de la Escuela, cualquier excusa, sería razón, y detractores los hay más adentro de ella, que fuera.

En el caso de Colombia, bien sabido es que la legislación existente está aún en pañales, y dictada con los códigos más los  prejuicios y beneficios en una mano, y de la otra mano la moral (con tinte cristiano-católico), sugiriendo siempre el resultado inequitativo y muchas veces absurdo cuando de derechos de autor y protección de la propiedad intelectual se trata; sin embargo aunque cojea, obra (Y de ello los pobres artistas que sufren este yugo lo saben). Si hay dudas leer acerca de la  ley Lleras en Colombia —hundida en el Congreso, porque igualmente procuraba solucionar un problema del siglo XXI con métodos del siglo XX.

Doy un ejemplo muy sencillo: hace algunos años se publicó un artículo denominado «La palabra», el cual por error en el software se leía «La palabra-la», que resultó ser propiedad intelectual de un supuesto escritor (que quizas escribia pero no tuvo la capacidad de leer que el contenido de la publicación no correspondía en nada a su obra), quien alegaba sobre sus derechos de autor. El Articulo fue inmediatamente eliminado, solo porque coincidió con el vocablo, y no porque hubiera lugar, sino por ser demostración del paupérrimo criterio de valoración a la hora de exigir los derechos.

¿Quiere la comunidad entera arriesgarse a casos peores que este ejemplo? Muchos los hay y los países asumiendo leyes tan imperfectas como la SOPA, lo hacen, y poco parece interesarle a muchos: la censura extralimitada de contenidos.

Porque ha de entenderse también que para tales fines, y ya lo es, toda la información que fluya por internet entra al ojo de la «aguja», y sería examinada, esto incluíria lo privado y confidencial, considerando la acción de quienes tienen la intencion. Este no es solo un problema de libertad de expresión, de los propietarios de sitios Web, sino de los usuarios en últimas, que cada día opinan más, participan más en la internet, y publican más contenidos propios, debido a que la conducta a penalizar, no está totalmente definida y «esta ley intenta distinguir entre la conducta que tiene una finalidad comercial y la que no la tiene, supuestamente para penalizar a la primera y permitir la segunda; en realidad no solo falla en cumplir con esto, sino que además, debido a su falta de definiciones concretas, potencialmente tipifica como delito a una conducta que actualmente se encuentra permitida por la ley.» dice Lateef Mtima.

¿ También es bueno preguntarse, quienes apoyan iniciativas como esta? Multinacionales comerciales americanas, como las disqueras y empresas musicales, entre otros.

La verdad sería que quienes desean se legisle completamente sobre los derechos de autor, conociendo el alcance y las consecuencias legislaciones irresponsables: Como si faltara un ejemplo, el Great Firewall de China o Proyecto Escudo Dorado para censurar contenidos y bloquear sitios indebidos y que infringen la propiedad intelectual: a quienes bloquearon? facebook, youtube, CNN, Myspace, Wikipedia, sitios relacionados con el Dalai Lama, el marxismo, etc.

Una ultima pregunta, y ¿quienes se oponen? Google, Yahoo!, Facebook, Foursquare, Twitter, Wikipedia, Amazon, Mozilla, AOL, eBay, PayPal, IAC, LinkedIn, OpenDNS, Zynga: en general muchos de quienes ofrecen servicios gratuitos en la WEB.

Bien diría alguien, la libertad es un derecho, pero también una obligación, porque nos hace responsables de nuestros actos.

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